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El Estrés me respira en la nuca

Siempre he tratado de conducirme como una persona tranquila, de esas que no se estresan por nada. Si, obvio, hay situaciones que si me estresan, pero usualmente las dejo dentro de mi y espero que siempre pase lo mejor. Creo que trato de expresarlo a través de mis escritos y en mi manera de ser. Trato de decirles que en lugar de preocuparnos hay que ocuparnos. Procuro que siempre dejemos todo en las manos de Dios y dejar ver que sin importar nuestro estrés, siempre sucederá lo que deba pasar. Como les digo, rara vez me verán estresada o desesperada por no saber qué hacer, porque creo que todo debe fluir. 


El estar embarazada no ha cambiado mi perspectiva acera de la vida. Creo que uno debe ir cruzado los puentes que le tocan y tener una actitud siempre positiva. Bueno, digo que no ha cambiado mi perspectiva de la vida hasta esta semana. 

No se si habrá sido que esta semana tuve una incomodidad particular, el hecho que la doctora me haya dicho que Julián va más adelantando de sus semanas de gestación, o realmente qué fue lo qué pasó, pero esta semana entre en estrés y pánico. Sentía que Julián nacía ya y yo no estaba preparada. Empecé a ver la lista de cosas que “no me podían faltar”, que me hizo una amiga y me di cuenta que lo único que tenía era el trajecito para salir del hospital y la lima de uñas eléctrica. 


Recordaba las palabras de una amiga que tiene días repitiéndome  que tengo que ir preparando mi maleta del hospital, teniendo mis cosas esenciales y más nerviosa me puse cuando me di cuenta que solo tengo 1 piyama de embarazo que compré hace un mes y nada de lactancia. Siento que me di cuenta que estaba embarazada hace unas semanas y ahorita me veo confrontada con tantas decisiones que debo tomar YA porque el día cada vez está más y más cerca. 


Y aunque debo estar preparada para lo que es, tal vez, la mayor prueba de mi vida, y debo ir sacando uno a uno los elementos para recibir a Julián, mi filosofía de vida no puede cambiar. El estrés nos hace creer que todo debe suceder en el mismo instante, pero la paciencia y la templanza nos demuestran que todo debe suceder a su tiempo, y cuando suceda será más que perfecto. No se puede uno estresar por lo que no ha llegado, por lo que no nos está tocando vivir. Tenemos que saber que la vida no se resuelve en un día, mucho menos la vida de otro ser humano que recién viene en camino. Hay que relajarse. Y luego hay que seguir repitiendo eso día tras día. 


Aunque no puedo decir que mi estrés para recibir a Julián y estar lista yo se ha ido, me medio sigue respirando en la nuca, estoy consciente que poco a poco voy avanzado. Sé que día con día podré ir sacando cada una de las cosas que me hacen falta, pero si dejo que me invada el estrés estaré total y completamente paralizada y no haré nada. 

Así que fluyan y continúen sacando adelante día a día. No dejen que el estrés les gane la batalla. ¡Nosotros podemos con todo, pero no todo a la vez!

¡Feliz Viernes! ☺️


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