Pelo Bonito, Corazón Contento

El otro día estaba yo algo soñolienta, así como quien no quiere la cosa, un poco cansada y con el pelo sucio. Así que decidí hacer una cita en el salón de belleza para que me lavaran y secaran el pelo. Cuando concluyó este fabuloso ritual que muchas mujeres compartimos, mi ánimo, mis fuerzas y mi actitud de inmediato cambiaron. De pronto, me sentía recargada de energía y con una fuerza que me podía comer el mundo. Yo pensaba, “¡Que increíble! Cómo algo tan pequeño puede hacerme tan feliz.” De verdad, todo lo que hice sucesivamente después de ese pequeño acto, lo hice con una gran actitud. Comencé a prestar atención a cómo cambiaba mi ánimo después de ir al salón de belleza. ERA IMPRESIONANTE. Es que en serio, cada vez que voy, siento que puedo gobernar el mundo con un pelo bello y ordenado. Para mi un viaje a la peluquería es el mejor de los psicólogos. Desde ese día, comencé a prestar más atención a las cosas que usualmente nos parecen parte de nuestra rutina diaria y las vemos insignificantes, pero que realmente tienen una gran influencia sobre nuestras personalidades.

Recordé una frase muy cierta al pensar en las pequeñas cosas que nos pueden cambiar la vida: “Deja de esperar a que sea viernes, a que sea verano, a perder peso, a encontrar trabajo, a que sea día feriado, a que pase el tiempo”. ¿Cuántos no estamos esperando un gran evento en nuestra vida para cambiar? ¿Cuántas veces hemos puesto freno a la vida que queremos vivir porque estamos esperando el momento oportuno? Creo que todos hemos estado allí en algún momento de nuestras vidas. Sujetamos nuestros planes, deseos y añoranzas a algún acontecimiento enorme, algo que esperamos hasta sin parpadear para no perdérnoslo. Vivimos esperando que la vida nos presente aquellas grandiosas oportunidades, aquellos regalos enormes y todo lo que le pedimos, incluso aún cuando le pedimos puras “tonterías” porque ESO nos hará felices. Y aquí creo que está nuestro primero error: LA ESPERA INNECESARIA.

Estaba yo hablando de la vida con una querida amiga. Ella actualmente pasa por un momento algo difícil en su vida. Está viviendo una oportunidad única lejos de su zona de confort, pero no ha sido la experiencia que ella esperaba. Cuando ella cambió su vida, iba aferrada a que lo que ELLA QUERÍA que pasara, se diera de la mejor manera. Todo lo que le ha acontecido en los pasados meses, bueno o malo, está circundado por el hecho de que la esperanza que ella guardaba en su corazón no se cumplió, haciendo su trayecto agotador y desesperanzador. Han habido pequeñas y grandes luces en su camino. Por momentos logra levantar la cabeza, pero al recordar que su esperanza nos se dio, vuelve a entristecer. De verdad, a ella se le han abierto miles de ventanas, se le han desplegado oportunidades, pero no las puede apreciar ni mucho menos disfrutar al máximo, por el hecho de que su mirada está puesta en otra cosa.

Obviamente, yo compartí la maravillosa revelación que había tenido de mi secada de pelo con ella, después de que un día me comentó lo atormentada que se sentía. Le dije, “Mira la vida se te está pasando aferrada a algo que no va a pasar. Estás dejando de disfrutar experiencias únicas y hermosas porque no podes ver las pequeñas cosas bellas que te están pasando. Tenes que aprender a disfrutar cada momento de tu vida y ver las cosas pequeñas que resultan en grandes alegrías diarias. Por ejemplo, yo andaba cansada y sin ganas de mucho, me fui a secar el pelo e instantáneamente me cambió el ánimo. No necesité algo increíble para estar realegre”.

De verdad, todos esperamos el Viernes de Nicole para poder empezar a disfrutar del fin de semana. Esperamos una ocasión especial para ponernos algo bonito. Esperamos todo el año para tomar vacaciones y, ¡No! La vida no se trata de esperar, se trata de vivirla. No podemos esperar a que los deseos más locos de nuestros corazones se cumplan para ser felices, ya están sucediendo y no los vemos por esperar los grandes desenlaces. Nos repetimos, “El día en que tenga cuadritos en el abdomen me pondré el bikini; cuando por fin consiga el otro trabajo, seré feliz; cuando no tenga deudas, me dedicaré a vivir mi vida; guardo este vestido para un gran evento.” Nada de esto es determinante para la vida que deseamos llevar. Nada de esto nos previene para ser felices.

Lo más hermoso de la vida es emocionarse con las pequeñas y más simples cosas de la vida como un atardecer, la sonrisa de las personas que amamos, una de esas carcajadas que se escuchan por todas partes, encontrarte algo que habías perdido, o en mi caso, secarme el pelo. Cosas hermosas nos pasan a diario, que definen nuestra vida, nuestros ánimos y no las apreciamos ni las reconocemos.

Este Viernes de Nicole es verdaderamente un llamado a la conciencia. A que observen qué cosas de las que llamamos “cositas cotidianas o cositas sencillas” traen verdadera felicidad a su alma, qué les cambia el animo, qué los emociona. No esperen el viernes, el verano, el cuerpo perfecto, el trabajo perfecto. Nada de esto es determinante para que la vida sea perfecta. Nuestros momentos diarios y nuestras alegrías cotidianas hacen nuestra vida perfecta.

Así que hagan aquello que encienda su alma, por pequeño que sea. No se concentren en lo que no ha sucedido, su vida maravillosa ya está sucediendo. ¡Vivan su vida de pelo bonito!

¡Feliz Viernes! 😊

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