Los Lenguajes del Amor



Hoy me levanté pensando en el amor. No en el amor que sentimos por las personas que nos rodean, sino cómo expresamos nosotros el sentimiento más poderoso sobre la tierra. Para ser sincera, tengo 2 semanas pensando en el tema. Ha sido tanto el pensamiento que decidí dedicarle este viernes.


El año pasado me regalaron el famoso libro de “Los 5 lenguajes del Amor”. Me pareció un lindo gesto, ya que yo nunca lo había leído y me gusta mucho leer. Había escuchado y leído bastante del libro a través de los años, pero si les soy sincera, nunca entendí ni tampoco me llamaba mucho la atención. Pensé que era un libro de superación de problemas de pareja y punto. De hecho, al empezar a leerlo el año pasado, pasaba ciertas páginas y no me parecía el libro para mi así que lo dejé de leer. Un libro no determinaría mi manera de amar ni tampoco me diría cómo hacerlo.

De aburrimiento, decidí hace 2 semanas emprender de nuevo la tarea de leer los benditos lenguajes del amor.


Con otra mentalidad, empecé a leer y a prestar atención a lo que leía. Empecé a entender que el amor que describía el libro no solo es el que podemos sentir por nuestro compañero de vida, pero por cada persona con la que nuestros caminos se cruzan. A medida iba leyendo, iba analizándome a mi misma y a las personas que me rodean, tratando de descifrar cuándo es que estas se sienten más amadas. A qué actos o gestos resultan ser más receptivos y los vuelven más felices.


Aprendí que los 5 lenguajes del amor son: 1) El tiempo de calidad, 2) Las palabras de afirmación, 3) Los regalos, 4) Los actos de servicio; y, por último, 5) El contacto físico.


Así como hablamos el español como lengua primaria, así también tenemos un lenguaje del amor primario que es el que nos nutre, nos hace felices y, en general, nos hace sentirnos más completos. Desde pequeños desarrollamos nuestro lenguaje del amor. Obviamente podemos ser receptivos a todos los lenguajes del amor, pero habrá uno que siempre destacará sobre los otros.


Comencé a pensar cómo serían nuestras relaciones intrapersonales si amáramos a las personas en su lenguaje correcto. Si en el trabajo, la escuela, en la casa, nos enfocáramos en entender el lenguaje de amor de las personas, sabríamos de sus necesidades y no nos perderíamos en nuestras interpretaciones y no heriríamos a nadie. La vida se solventaría de manera increíble. No habrían pleitos ni malos entendidos. Sabiendo esto, tomaríamos la decisión de “amar” correctamente a las personas a nuestro alrededor, existiendo más paz y cordialidad en las relaciones. Podemos aprender a amar correctamente incluso a aquellos que no nos aman, dándoles lo que ellos necesitan y en esa medida se nos dará de la misma manera a nosotros (Lucas 6-38). La decisión siempre estará en nuestras manos. Nosotros decidimos.

Podemos descubrir el lenguaje de amor de cada persona con el solo hecho de escuchar sus críticas porque posiblemente es ahí donde tengan más necesidad de ser amados. Todos podemos aprender a amar a las personas en su lenguaje de amor primario siendo más perceptivos a sus carencias.


Después de leer este maravilloso libro, entendí que el amor es la gasolina de la vida. Que no podemos vivir egoístamente a nuestros antojos sin entender que los demás pueden no percibir el amor como nosotros. Los invito a que entendamos cada día más a las personas que nos rodean, viéndolos desde la perspectiva del amor.


¡Feliz Viernes!😊







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