Si No Engorda No es Amor


Ayer literalmente estuve de Esperancita todo el día. Hice de motorista, conserje, secretaria, abogada, entre otros. Cada vez que trataba de ponerme a escribir, salía algo. El día transcurrió tan rapido y la verdad nunca paré. Cuando por fin llegué a mi casa y me dispuse a escribir, me encontré con otra serie de cosas que hacer; y de pronto eran las 10 de la noche y seguía sin escribir. Este no es un escrito de excusas, pero a veces la vida se nos va en los quehaceres diarios y dejamos lo importante por lo urgente. Pero sin importar qué pase, el Viernes de Nicole siempre llega.


Cómo buenos lectores de El Viernes de Nicole que son, saben que yo amo a Gabriel García Márquez. Al principio soñaba con recibir algún curso de realismo mágico con él. Luego soñaba de encontrármelo en alguna callejuela en la Ciudad de México o en algún aeropuerto del mundo con su chaqueta de “tweed” y abalanzarmele diciéndole que yo era su otra mitad; con todo el respeto que se merecía Mercedes, su esposa. Cada una de sus palabras ha transformado mi manera de pensar y sentir. Puedo acreditar mucha de mi escritura a las lecturas de Gabo. En fin, me quedé sin el curso y sin poderle confesar mi amor frustrado. Pero siempre he encontrado lógica y norte al leer y releer los libros de mi Gabo.


Una de sus frases más populares es “El amor es tan importante como la comida, pero no alimenta”. Cuando yo leí esa frase, dije “¡Pucha! Este man es mi gallo. El amor puede ser muy importante, pero después de 7 días sin comer, te empezas a morir y no hay amor que valga.” Y ese fue mi pensamiento por muchísimo tiempo. Obviamente, tomó mucha oración y sensibilidad; comencé a entender que el amor realmente nutre cada una de las áreas de nuestras vidas, y si nos alimenta, incluso a veces más que la misma comida.

Hace unas semanas discutíamos con Ilsa, la novia de Javi, mi hermano, que previo a estar enamoradas, estábamos bien flacas. Que una vez llegó el amor a nuestras vidas, pues no solo el corazón se nos empezó a llenar, si no que la panza, las caderas y los cachetes. Y es notorio y visible que durante la pandemia y estando solteras, estábamos ambas en nuestros pesos ideales. Ahora con costo y logramos bajar 1 libra.


Me parecía curioso, porque siempre que uno se “enamora” todo el mundo te dice que te ves más radiante, más bonito y que en síntesis te ves feliz como una lombriz; sin embargo, todo está sujeto a la belleza aumentada que te trae el estar enamorado. Pero para mi el verme “bonita” siempre ha ido de la mano con estar flaca. Y de plano la balanza ni las fotos reflejaban ese brillo y ese aspecto de “bonita” del cual todo el mundo habla.

Ustedes han visto mis fotos, leído mis escritos y pueden darse cuenta que de plano si estoy enamorada, dada, así como nunca en mi vida. Pero, ¿por qué entonces mi cuerpo no estaba respondiendo a las señales que mi corazón y mi cerebro estaban teniendo? ¿Estaba el amor alimentando? ¿Estaba siendo yo la antítesis de Gabo?

Pues aparte de tomar acciones inmediatas y ponerme a régimen de dieta y ejercicio, decidí leer e indagar qué era lo que estaba pasando. Encontré una serie de artículos científicos que acreditaban al 100% que el amor engordaba. Leí estudios del Centro Nacional de Biotecnología de la información de Estados Unidos, en el cual se le hizo un estudio a 169 parejas y demostró que entre más felices y estables se encontraban, más peso ganaban. Este estudio se basa en que el 73% de las encuestadas consideran que deben controlar su peso mientras se encuentran en busca de una pareja, pero una vez la relación se encuentra estable y consolidad este porcentaje disminuye a en un 68% porque ya tienen lo que quieren. Saben que que son amados por sus parejas de la manera que sea y se sienten amados y seguros. Y por allí entran los kilitos de más.


Así que realmente, aumentar de peso es indicativo de que tu relación va de maravilla. Y el amor nos llena de ese poquito extra con consentimientos de postrecitos, traguitos y gustitos que no tenemos cuando estamos solteros. Al leer el artículo, me di cuenta que en ninguna de mis pasadas relaciones me había sentido en una comodidad, estabilidad y confianza como la que tengo actualmente. Pero esto no quiere decir que no estoy tratando como loca de volver a mis buenos hábitos alimenticios y a mi ejercicio diario.


Así que mis pequeños saltamontes: ¡Gabo se equivocó! El amor alimenta no sólo nuestra alma y corazón, pero nuestra barriga también. Disfruten sus etapas y cuando se den cuentan que están pesaditos, respiren y comiencen juntos a poner metas reales para llegar donde quieren estar.


¡Feliz Viernes! 😊


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