Somos Malabaristas

El lunes se celebró el día de la mujer hondureña. Celebramos que en 1955, después de una larga batalla, se nos dio el derecho a ejercer el sufragio. Realmente las mujeres hondureñas hemos vivido de lucha en lucha. Todas desde distintas trincheras, pero aún así logrando conquistar todos los retos que se nos presentan. Las luchas de 1955 si bien es cierto han cambiado, pero el ser mujer hoy en día es algo que requiere fuerza, entereza, empuje y mucho equilibrio.

El año pasado fui invitada como escritora hondureña a compartir el escenario virtual con un grupo de brillantes hondureñas para compartir un escrito sobre lo que cada una pensaba acerca de la mujer hondureña. Mi intención siempre fue compartir el escrito como un Viernes de Nicole, pero entre tema y tema, nunca pude. Así que después de unos meses, me parece propicio compartir este Viernes de Nicole para TODAS las mujeres hondureñas.

Mi escrito para el micrófono abierto fue el siguiente:

Estando rodeada de talentosas mujeres, hondureñas, escritoras, “bombas atómicas” como diría Kapone, que describía así a las mujeres que no solo leen, pero también escriben, no puedo más que sentirme honrada de estar ante ustedes.

Cuando se me incorporó a esta comunidad, precipitadamente manifesté mi rotundo: “SI”. No entendía lo que tenía que hacer, pero sabía que lo haría en su momento. En una ocasión pregunté a las organizadoras de este evento, acerca de lo que se tenía que presentar. Amablemente me explicaron mientras desempeñaban sus deberes diarios. Yo me hice la entendida, pero la verdad no entendía nada. No sabía si debía como mujer hondureña exponer mis escritos o en su defecto, hablar acerca de la mujer hondureña.

Con más confianza, me avoqué a una amiga para que me guiara y orientada. En privado le comenté acerca de la idea que mi mama me había dado de leer un cuento sobre una mujer hondureña que yo escribí hace algún tiempo. Como siempre, equilibrando espléndidamente la vida entre clases, escritos, poemas y horneando pan, mi amiga me ofreció su opinión sincera y me orientó hacia el camino correcto.

Después de no saber qué escribir para el encuentro, en el cual se me ofreció bailar o cantar (¡TRANQUILOS! No tenia la intención de dejar a nadie ciego con mis movimientos ni sordos con mi melodiosa voz), definí que mi mejor formato para expresar lo que siento, siempre será a través de un Viernes de Nicole.

Creo que todas las mujeres, sin importar nuestra nacionalidad, somos sencillamente espectaculares. Sin embargo, a medida iban pasando los días, no lograba definir a la MUJER HONDUREÑA. No lograba aterrizar en el tema. No lograba encontrar ESO que nos hace únicas. Me parecía TAN AMPLIO. No podés decir una cosa y excluir la otra. Entre venta de camisetas, Viernes de Nicole, trabajo de abogada, estudios, labores de casa, no lograba ni centrar mi mente ni centrarme a mi.

Bastó sentarme a ejecutar uno de mis múltiples oficios, tener a mi mama sentada de frente, haciendo miles de cosas a la vez con una precisión exacta, que me hizo llegar a la feliz convicción de que las mujeres hondureñas SOMOS MALABARISTAS. ¡Si! Así como lo escucharon: ¡SOMOS MALABARISTAS! Esa categoría mágica que tienen los mejores espectáculos en el mundo, ESO somos las mujeres hondureñas.

Malabareamos la vida con tanto arte, que Cirque Du Soleil podría pedirnos clases. Todo aquello que la vida nos lanza lo logramos ajustar, adaptar e incorporar con una sonrisa y sin despeinarnos.

Sabemos ser mujeres completas. No distinguimos de labores de hogar, ejecutivos o de campo. Lo hacemos todo con tal magistralidad que una abeja, la más laboriosa, se quedaría impávida ante una mujer hondureña.

Sabemos brillar como madres, hijas, esposas, suegras, sobrinas, tías, y madrinas; porque en Honduras estos no solo son sustantivos, son RESPONSABILIDADES. Son nombres que le dan significado a quienes dirigen la sociedad de la manera más perfecta que existe.

Somos malabaristas porque podemos llevar perfectamente las labores de la casa, brillando profesionalmente en una jungla de hombres. Sabemos lidiar ante cualquier presión, SIN ARRUGAR LA CARA. Somos las mejores administradoras, economistas y financistas que hay; sabiendo manejar al marido, hijos, perro, gato, gustos particulares, supermercado y el infaltable salón de belleza.

No hay un aspecto de la vida que la mujer hondureña no sea capaz de malabarear. Lo veo en mi entorno. Criada por y rodeada de las mejores y más perfeccionistas de las malabaristas. Lo veo aquí y ahora y en el mundo entero. Con mujeres que son comunicadoras, ingenieras, chocolateras, administradoras, panaderas, antropólogas , abogadas, madres y la verdad lo que quieran ser y que encima manejan la belleza y el arte y la pluma de manera tan diestra, que solo se puede observar sin parpadear este exquisito malabareo.

Juana Pavón escribió: “Somos las que estamos paradas en el tiempo y latimos… latimos… latimos. Somos río, mar, jungla, sol, luna y pulmón. ¡Somos patria!”

Como mujer hondureña que soy, comparto criterio con mi homologa, y les digo: ¡MUJERES, SOMOS MALABRARISTAS DE LA VIDA!

Creo que todas deberíamos sabernos malabaristas y sentirnos orgullosas de nuestro espectacular y único arte. Espero este articulo alcance su objetivo y nos empodere cada día más, sabiendo que somos lo mejor que el mundo tiene para ofrecer.

¡Feliz Viernes! 😊



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