Cuenta tus Bendiciones


Hay semanas abrumadoras. A veces pareciera que todo va mal. Podemos ser súper positivos y querer ver siempre algo bueno por el camino, pero al caminar sentimos que nada nos sale bien. Tratamos de hacer las cosas bien, de hacer todo lo que se espera de nosotros, pero siempre hay algo que pareciera no salir bien. A veces pareciera que andamos tan salados que ni las palabras nos salen bien. Y es qué hay días de días, donde lo único que hace falta es que nos parta un rayo.


Esta semana me encontraba meditando sobre los problemas que se presentan en el día a día. A veces tenemos tantas dificultades que no vemos la forma de salir de ellas. Creo que un componente esencial en la vida son los problemas y nuestra habilidad para solucionarlos. Mientras reflexionaba y no que me estuviera quejando, ni lo exteriorice a nadie más, pero sentía que en todo lo que hacía o en todo lo que buscaba siempre había una traba. Sentía que no había manera de avanzar por ninguna parte. Al ir situación por situación en mi cabeza, rechazaba en negativismo y pensaba en la oportunidad de crecimiento que me planteaban mis dificultades. Aunque este ejercicio me daba cierta paz, al rato volvían las preocupaciones y estrés. Y me encontraba nuevamente convenciéndome de que nada era tan malo como parecía y que lo importante era avanzar.

Y la verdad es que a mi me parece que todos tenemos derecho a sentirnos así de vez en cuando. Aunque la frase suene trillada, pero “está bien no estar bien”. Sin embargo, a lo que si no creo que tenemos derecho es a quedarnos ahí estancados en la desesperación de los problemas y a no darnos cuenta que nuestros problemas no son nada en comparación a las bendiciones maravillosas que tenemos. Aunque no lo creamos, cada mañana viene cargada de bendiciones, solo si nosotros decidimos ver las cosas positivas en nuestras vidas, comenzaremos a apreciar las bendiciones.


Aunque me estaba enfocando en lo importante de las luchas y el crecimiento que me generan los problemas, me di cuenta que si bien es cierto, el crecimiento es parte de la solución, pero lo que realmente cuenta es todo lo maravilloso que ya tengo. Empecé a ver mis bendiciones. A enumerarlas una a una y a dar gracias por ellas. A darme cuenta que sin importar las puertas cerradas, tengo tantas cosas buenas en mi vida. No quiero decir con esto que los problemas o situaciones inquietantes pararon, pero al final del día si pasan, y me di cuenta que son más las bendiciones que cualquier otra cosa.

Aunque la vida puede resultar difícil a veces, nunca perdamos de vista las bendiciones que tenemos, siempre están presentes cuando decidimos buscarlas. Si queremos que nuestras bendiciones aumenten debemos encontrar las que ya tenemos. La vida es muy corta así que contemos nuestras bendiciones, amemos sin medida y sonriamos todo lo que podamos.


¡Feliz Viernes! 😊





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