Lecciones de 42 días

Mi ultimo Viernes de Nicole fue el 29 de julio. Fue un escrito lleno de emociones, lágrimas y recuerdos. Desde ese viernes hasta hoy, mi vida ha dado un giro de 180 grados. Tengo tanto por expresar que no sabría cómo condensarlo en estas líneas. Podría extenderme y contarles TODO, pero la verdad hoy quiero dejarles las lecciones que se van a quedar conmigo para siempre, y, que de una u otra manera espero les sirvan ustedes. Las lecciones de vida no siempre vienen con libros, manuales o códigos, usualmente son experiencias que vivimos y nos haces más fuertes, resilientes y sabios. 


En los últimos 42 días pensé que lo más importante que podría aprender vendría de todos los códigos y leyes habidos y por haber de Honduras. Sin embargo, me equivoqué. Sin saberlo, Dios y la vida me tenían preparadas muchísimas lecciones más de donde jamás lo imaginé. He aprendido más de las actitudes de las personas que de cualquier diccionario jurídico. 

Al escribir ese último blog estaba dejando la seguridad de un trabajo de 9 años, mudándome a Guatemala para empezar, no solo un nuevo trabajo, pero una nueva vida con un rol totalmente diferente que jamás había desempeñado: esposa. Estudiando para un examen que cambiaría mi vida para siempre. Todo, hace un mes me parecía un reto medio insuperable. La verdad, hubo un momento de crisis dentro de mi misma, y postrada ante el Santísimo, le dije “Señor, esto es tuyo. Lo que vos querrás, que eso sea lo que suceda. Yo voy a hacer lo mejor de mi parte, pero sé VOS, quien me mueva”. 


La mente humana siempre cree que cuando le entregamos a Dios las cosas, sucederá tal y como lo tenemos en la cabeza. Nos hacemos un “mapeo” perfecto de todo lo que nos imaginamos que va a suceder. Y si, las cosas suceden, pero no siempre como nosotros queremos ni tampoco con el propósito que nos imaginamos. Tampoco las cosas suceden con el fin que nosotros esperamos, si no tal vez, para prepáranos para algo más. 


Durante esta semana he tenido unas lecciones de vida que no solo me han abierto los ojos, pero también han dejado un sentimiento de gratitud y satisfacción que no puedo explicarles. Hace una semana viaje de regreso a Honduras para realizar el examen que cambiaría mi vida profesional para siempre. Por motivos que solo Dios sabe, a 1 día de la fecha señalada, el examen no se dio. Prepararme tanto para algo y que no sucediera en el tiempo que pensaba que sería, o mejor dicho, el tiempo que se me había destinado para hacerlo me demostró que todo lo que sucede SIEMPRE es lo mejor. Recordé que había entregado toda esta situación a Dios y que había tanta gente orando por mi, que sabía que había pasado esto por un motivo que mi entendimiento humano no comprendería. 

Sintiendo esta sobreabundante paz, aprendí tantas lecciones que quiero compartir con ustedes: 

  1. No hay nada como tener un escuadrón de porristas en la vida que te apoyan en todo. La familia es lo más importante que tenemos. Sin mi esposo, mis papás, mis hermanos(a), suegros y tíos que me han apoyado a través de todo este sube y baja de emociones y retos, jamás hubiera podido.

  2. Los amigos de verdad se cuentan con los dedos de la mano. Y no, no son amigos los que te juzgan, con el cuento de decirte “verdades”. Amigos son los que te apoyan y mueve montañas para poderte ayudar a alcanzar tu meta. Son los que te dan la certeza que todo va a estar bien cuando vos no lo crees. Mis amigos me apoyaron. Me dieron aliento y luz cuando me sentía perdida.

  3. Puede que todo el mundo quiera que hagas algo sin importar qué, pero si vos sentis algo en tu tripa, seguí ese sentimiento. Las vibras nunca mienten. Cuando me sentí con tantas dudas seguí ese sentimiento que me revolvió todo.

  4. Finalmente, disfrutar de cada proceso por duro que sea. Aunque las cosas no resultaron como esperaba, haber pasado por ese proceso me dio una tranquilidad inexplicable. 


No me había dado cuenta de cuánto extrañaba escribir los Viernes de Nicole. Hoy les escribo desde la paz de mi nuevo hogar. Con la felicidad de que por primera vez en dos semanas desde que me mudé a Guatemala oficialmente, SOY LIBRE. Así que espero contarles todas mis nuevas aventuras desde aquí con más amor, seguridad y fe en Dios que nunca. Todo lo que sucede siempre es lo mejor. 

¡Feliz Viernes! 😊


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