Lucha por un mundo nuevo


Ustedes saben que yo siempre escribo desde el corazón y mis escritos siempre son de mis aventuras y emociones de la semana. Los últimos 35 días de mi 2022 han sido una montaña rusa de emociones. He tenido tanto en mi plato, que mi escritura ha pasado a segundo plano.


Han pasado tantas cosas para poder compartir por aquí, y simplemente no he podido expresarme. Hoy es el primer viernes de febrero, y desde siempre dedico los 4 viernes del mes a algún tipo de amor. No quiero obviar ninguna de las experiencias que he pasado los últimos días, ni tampoco romper mi tradición sobre los viernes de amor en febrero, así que la vida me regaló la maravillosa oportunidad de poder relacionarlos todos.


Ayer los hondureños, después de una larga semana de celebración, festejamos el 275 aniversario del hallazgo de la Virgen de Suyapa. La Virgen de Suyapa es la patrona de Honduras y es considerada la Capitana de las Fuerzas Armadas. El 25 de enero celebramos el día de la mujer hondureña y, hace exactamente una semana pude presenciar algo que quedará grabado en mi mente para siempre. Tuve la oportunidad de estar en casa de la Virgen, siendo testigo de la historia. Pude darle gracias a Dios y a Ella por su maravillosa protección y amparo; y a su vez, poniendo a Honduras y a sus nuevos mandatarios bajo el cuidado de su mirada bondadosa.


Realmente los sucesos de la semana pasada, y esta, no han sido más que una celebración de amor, orgullo, entrega y humildad. El pasado 27 de enero, la primera mujer en Honduras tomó posesión en el cargo como presidente constitucional de la nación después de 40 años de vida democrática (en donde sólo había habido hombres).


Antes de ser juramentada como cabeza de gobierno ante miles de hondureños y la comunidad internacional, Iris Xiomara Castro entregó su mandato a los pies de Santa María de Suyapa. Haber sido testigo de ese momento, como mujer mariana, fue algo que estremeció mi corazón. Pocas veces había sentido una emoción así. Se le dio el protagonismo, el lugar que le corresponde, a la Reina del Cielo. No les puedo explicar lo que yo sentía, al ver que la mujer más importante de la historia del universo, la elegida por Dios, ser enaltecida por la mujer más importante de la historia hondureña. Con el beneplácito de la madre de todos los hondureños y con la humildad que la caracteriza, doña Xiomara se inclinó pidiéndole a la Morenita que la bendijera a ella y a Honduras.


Mientras doña Xiomara hacía su ofrenda floral y tenía ese momento personal con la Virgen, la letra de la canción “Santa María del Camino” se entonó. Conociendo su camino y el camino de las mujeres hondureñas no pude más que sentir la sinergia del momento. No pudo ser más perfecto.

Todas luchamos desde nuestras trincheras. Todas llevamos una lucha y sé que lo hacemos con amor. Sé que las mujeres hondureñas somos esperanza, esfuerzo, fuego, luz y amor. Tenemos una determinación que nos distingue entre todas las demás. Cómo nuestra Morenita, que no se cansó de puyar al labrador Alejandro hasta que la puso en el lugar que le correspondía. Así que 275 años después, fue la misma Morenita que nos dio nuestro lugar a las mujeres en la historia. Ese día se hicieron realidad los sueños e ideales de muchas mujeres.


El amor es la fuerza más poderosa del universo. Tiene una capacidad transformadora. Todo lo vuelve mejor. Cuando le insertamos a nuestra vida el amor de Dios, el propio y al prójimo, todo todo se alinea y nos volvemos los seres humanos que fuimos creados para ser. Creo que hoy, más que nunca, las mujeres hondureñas podemos darnos cuenta de esa capacidad de amor que tenemos dentro de nosotras para transformar todo aquello que nos rodea.


Me siento en extremo feliz de poder ser testigo de este momento de la historia de mi país. Algún día le podré contar a mis hijos lo que sentí ese día y siempre diré: “Aunque te digan algunos que nada puede cambiar, lucha por un mundo nuevo, lucha por la verdad. Ven con nosotros a caminar, Santa María, ven”.


¡Feliz Viernes! 😊




2 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo