Perdón u Olvido


Prometo que el otro viernes escribiré una carta sentida a todas las personas que han contribuido a la compra de las mamografias a través del Viernes de Nicole. Sin embargo, el día de ayer, y hoy por la mañana, me vi impulsada a escribir de un tema del cual he escrito muchas veces y que todos conocemos. Un tema que creemos que todos manejamos y hablamos de él como si fuese algo fácil, y este tema es el perdón. Creo que el perdón es algo que nunca dejará de estar vigente, pero en esta época del año es algo que creo que todos debemos valorar y aceptar en nuestras vidas. Todos tenemos algo por sanar y algo que perdonar.

Ayer estaba revuelta y enojada con una situación particular de vida que me está tocando vivir. Me preguntaba en voz alta el por qué de las actitudes de otras personas. Por qué no solo podían seguir su camino deseando el bien. Me preguntaba si los responsables de estas situaciones de vida conocían la palabra perdón y por qué no la aplicaban a su vida. Y así pasé enojada, juzgando las actitudes del perdón de otros.

En mi enojo y falta de perdón, contemplé actitudes de personas cercanas a mi. Personas que piensan que olvidar es mejor que perdonar. Que olvidando o ignorando harán que todo esté bien. Valoré y sopesé el tema de simplemente bloquear el hecho sin perdonar. Hay personas que piensan que solo ignorar el hecho del dolor y a la personas que nos hizo sentirlo, acabará con todo ese ciclo. Y ayer caí en cuenta que no es posible.


Borges escribió: “Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón”. Y si, es cierto. El que olvida primero es el más feliz, pero creo que sin perdón no hay olvido. Queremos olvidar tan rapido que dejamos de sentir. Queremos olvidar para no recordar ni sentir eso que nos hirió. Pero no se trata de eso, porque cuando uno no sana, sangra sobre lo que no sanó.


Pienso que si decís que vas a olvidar sin sentir todo lo qué pasó, sin realmente dejar ir y sin llegar a un pacto de perdón, aunque el otro no perdone (porque recordemos que el perdón no es para el otro, si no para nosotros), vamos a vivir remordiéndonos en este sentimiento. Viviremos a la expectativa que algo similar pudiera suceder aun con personas que no tienen nada que ver con el hecho inicial. Sin perdón no nos podremos liberar ni ser completamente felices.


El perdón no es para sentirse superior, es para encontrar libertad interior. Una libertad que nos abrirá los mejores caminos de la vida. El olvido está condicionado al perdón. Si queremos olvidar y sanar, perdonemos. No solo será liberado para nosotros, pero traer una paz inexplicable.


Hoy por la mañana, en un instante reflexivo, mientras colaba café, me di cuenta que no puedo solo bloquear los hechos malos, los tengo que sentir. La libertad interior viene de aquello que dejamos ir, que sanamos y perdonamos. El perdón siempre será un regalo silencioso que nos daremos a nosotros mismos y que dejaremos a la puerta de aquellos que nos han hecho daño. Los exhorto a que en estos dos últimos meses del año encontremos ese perdón que a veces nos ha costado tanto entregar. El perdón siempre nos permitirá sanar el alma y aligerar nuestras mentes.


¡Feliz Viernes! 😊


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