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Que hoy sea un gran día

Hay momentos en la vida que nos alejan de nuestros propósitos o de nuestros sueños, y otros que, sin darnos cuenta, nos acercan muchísimo.


He querido escribir sobre mi experiencia cuaresmal de este año, pero entre una cosa y la otra no he podido, y ahora siento que ya es muy tarde.

También he querido escribir sobre esas personas maravillosas que Dios pone en nuestro camino, esos regalos que simplemente aparecen, pero tampoco he encontrado el momento para ordenar mis ideas.


Y tal vez por eso, este escrito sale así, un poco desordenado.

Porque así estoy.


Desordenada de cabeza, pero no de corazón.


Y creo que cuando el corazón se desordena, ahí sí perdemos el norte, porque todo se vuelve una lucha entre actuar desde el amor o desde el rencor.

Pero hoy, con toda honestidad, puedo decir que el mío sigue en el rumbo correcto.


Y puchica, escribir, tratar de transmitir paz, risas, lecciones, aunque sea un poquito, es uno de mis propósitos de vida.

De verdad, es algo que me llena el alma.


En este tagadá que es mi vida, he descubierto un sinfín de cosas últimamente.

Pero hoy, en medio de esta mezcla rara de emociones e ideas, llegué a una realización que me hizo click:


Uno, al final, escoge lo que decide sostener.


Y sí, suena loco.

Sobre todo cuando estás en ambientes donde te hablan feo, donde te paran la cara, o donde sentís que simplemente no existís.


Y no, vos no elegís eso.

Pero sí podés elegir no dejar que eso te consuma.


Si abrimos los ojos, nos daríamos cuenta de algo fuerte, muchas veces, eso que hoy llamamos “rutina agotadora”, es exactamente lo que antes le pedíamos a Dios.


Así que hoy, enfocate en lo que podés ver, en lo que podés construir, en lo que podés agradecer.


Porque incluso en esos días donde todo parece ir mal, hay demasiadas cosas yendo bien.


Te deseo un gran día.


Que el primer sorbo de café te sepa a gloria, al más rico de toda la semana.

Que encontrés parqueo a la primera en el súper.

Que todos los semáforos te salgan en verde, aunque sea viernes.


Que en tu carrusel de recuerdos aparezca una foto que te haga sonreír, y que te recuerde lo afortunada que sos por haber vivido ese momento.


Porque vivir bien depende, en gran medida, de nuestros pensamientos, de aquello que elegimos sostener.


Y sí, a veces las cosas que creemos importantes no salen bien.

Pero hoy, hay miles de millones que sí.


Y por esas, vale la pena tener un gran día.


Feliz viernes 🤍


 
 
 

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¡Gracias por suscribirse a este proyecto de amor y luz! Espero que disfruten cada viernes de estos artículos en los cuales dejo parte de mi alma en ellos. Llamaron alma a lo que no pudieron explicar del cuerpo y llamaron Viernes de Nicole a lo que no pudieron explicar del alma. ¡Disfruten!

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