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Un Viernes para Julián


Hoy hace un año exactamente mi vida cambió. Hace un año dejé lo que conocía como seguro y me mudé a una ciudad nueva; dejé a mi familia y cambié de trabajo. Todo por comenzar un nuevo camino, un camino propio. Hoy, nuevamente, Dios y la Virgencita me vuelven a sorprender cambiando mi vida para siempre. El cambio de hace un año solo abrió el camino para lo que hoy voy a recibir: el regalo más grande de la vida, que es el ser madre.


En mi vida las Dioscidencias son constantes, así que por supuesto, Julián no podía venir al mundo en otro día que no fuera: un viernes y aún mejor, el día de la coronación de la Santísima Virgen María.


Tal vez este viernes, sea uno de los más personales que he escrito, pero si una enseñanza les puede dejar es que nunca pierdan la fe, nunca dejen de orar, porque Dios, en el momento perfecto, contestará sus oraciones.


Así que aquí va:


“Mi amado y esperado Julián:

Hoy, por fin, de la mano de Jesús, José y María, te vamos a conocer. Soy tu mamá. Hemos andado juntos los últimos 9 meses y has sido un compañero increíble. Gracias por seguirme el trote y nunca dejar que me sintiera mal o incapaz de llegar a este día.


Sé que aunque hemos andado juntos de arriba para abajo, comiendo de todo y disfrutándonos, los dos esperamos vernos cara a cara. Creo que vos ya queres ponerle cara a esa voz que te platica desde hace 9 meses. Y yo me muero por ponerle cara a esos coditos, patitas, manitas y rodillas que me han estado apretando todo por dentro. En unas horas nos vamos a ver por fin, mi gordito.


Te has portado extremadamente bien todo este tiempo, pero te quiero pedir que nos tengas paciencia a tu papá y a mi. Te esperamos con tanto amor y le hemos pedido tanto a Dios por vos, pero algo que todavía no sabemos es como ser papás. La vida no trae un manual de instrucciones para esto, pero te prometo que los dos somos dedicados y nuestro amor por vos es tan grande que vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que seas un niño feliz, sabio y sano en todos los aspectos de tu vida.


Sabe, que siempre vas a contar con nosotros. Que aunque no sepamos las respuestas a ciertas cosas, vamos a tratar de hacer lo mejor para que tomes decisiones informadas e inteligentes. Entendenos si metemos la pata en el camino, pero con la paciencia que te pido, sé que lograremos rectificar los errores que podamos cometer.


Pero lo más importante que te quiero decir hoy, es que te amo. Te amo aún sin verte. Sos la respuesta a esa oración que a veces solo fueron unas lágrimas frente al Santísimo. Sos la respuesta a mi oración en la Coronilla de la Misericordia a las 3pm. Sos un regalo de Dios, mi Julián. Así que espero, como tu mamá, siempre acercarte a Dios y a la Virgen, y enseñarte que con ellos todo se puede. Que ellos siempre van a contestarte y protegerte, así como lo han hecho con tu papá y conmigo.


Te veo en una hora más o menos, espero ser mágica para tu vida como estoy segura vos lo serás para la mía.


PD- Aunque Dibu está un poquito nervioso, estoy segura que muere por verte y hacerte cosquillitas en las patitas.


Te amo por y para siempre,


Mamá.


Sé que tengo miles de cosas más que decirle a Julián, a mi hombre de raices fuertes, pero antes de conocerlo solo quiero que sepa eso. Dios nunca nos deja solos y siempre escucha nuestra oración.


¡Feliz Viernes! 😊



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